Los límites administrativos de Moya se corresponden con determinados elementos morfoestructurales que configuran el relieve de este sector septentrional insular en el que se sitúa el municipio. Con forma de larga cuña cuyo vértice se encuentra en la zona de Cumbre, en Montaña Moriscos (1.774 msnm), el territorio municipal se extiende longitudinalmente hacia la costa flanqueado por dos de los barrancos más espectaculares del norte, quedando entre ambos una densa red de drenaje reflejada en multitud de lomos y barrancos tributarios. La superficie municipal tiene un total de 31,87 kms 2 y en ella se encuentran materiales volcánicos pertenecientes a todos los ciclos geológicos descritos para la Isla, así como geoformas representativas a nivel insular tanto desde el punto de vista morfoestructural como morfogenético: Montañón Negro y Caldera de los Pinos como unas de las últimas manifestaciones volcánicas de la Isla, los Barrancos de Azuaje y Moya que delimitan los flancos del municipio hasta sus respectivas desembocaduras, más allá de un acantilado fósil que ha quedado retirado del mar por una plataforma de abrasión marina.
La zona cumbrera de Moya se distingue por su paisaje típicamente volcánico que contrasta en formas y colorido con su entorno inmediato. Dos edificios son los que transformaron hace aproximadamente 3.000 años el relieve existente, los cuales ostentan el “record” de ser unas de las últimas erupciones volcánicas de la isla; Montañón Negro y Caldera de los Pinos suponen dos grandes atractivos del paisaje y puntos de referencia en la historia geológica de Gran Canaria.
El primero es un edificio típicamente estromboliano en origen y forma, con un perfil cónico bien conservado de 192 m de altura; está compuesto por piroclastos finos de color negro (lapillis o comúnmente denominados picón ) y en menor medida escorias y escasas bombas volcánicas de pequeño tamaño. Montañón Negro surgió en la divisoria de los barrancos de La Virgen-Azuaje y Fontanales (1.470 msnm) y las coladas de lava fluyeron a lo largo de sus cauces una distancia de 13 y 9 kms respectivamente.
Al noroeste y cercano a éste se encuentra la Caldera de Los Pinos, un relieve volcánico negativo de carácter freatomagmático debido a una reacción entre el magma ascendente y una bolsa o conducto de agua subterráneo; la explosividad de este encuentro magma-agua produjo un drástico vaciado del material y dejó al descubierto las paredes internas del volcán. En su fase efusiva, las coladas de este aparato también fluyeron por un cauce cercano hasta confluir con las de Montañón Negro en el Barranco de Fontanales-El Brezal-Los Tiles-Moya.
Aparte de estos dos representativos volcanes, el municipio de Moya cuenta con otros edificios volcánicos monogenéticos menores, sobre todo en su mitad meridional, que se originaron en el Pleistoceno Inferior, en el denominado Ciclo Post Roque Nublo, y que se encuentran totalmente alterados o desmantelados debido a unas condiciones climáticas de acusada humedad. La edafogénesis o formación de suelo es un proceso de gran importancia en la configuración del relieve norteño por encima de los 500 metros de altitud.
Resultado de la acción constante del agua durante millones de años, el municipio de Moya tiene su paisaje característico en los lomos de pendientes moderadas y multitud de barrancos que los alternan, entre los que destacan por su entidad geomorfológica y natural los barrancos de Moya y Azuaje, linderos naturales con sus municipios limítrofes.
Con una suave inclinación desde la cumbre hasta la costa, la superficie municipal llega al mar atravesando materiales más antiguos y, en los últimos metros, por medio de una plataforma de abrasión marina, superficie prácticamente llana consecuencia de un lento y continuo retroceso del acantilado por la acción erosiva del mar, y que ha quedado al descubierto por un nivel marino actual inferior; tras sí, esta terraza marina ha dejado un acantilado fósil, cortado por los cauces que, tras fuertes o largas precipitaciones, depositan parte de los sedimentos en la terraza formando poco a poco pequeños abanicos aluviales (Punta de Moya en la desembocadura del barranco del mismo nombre)

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